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La 78 entrega de los Premios de la Academia será la ceremonia más rosa de su historia. El celuloide se aproxima a historias gays y transgénero con una nueva óptica, salvando la superficialidad del arquetipo o la zafiedad del tópico Holywood parece querer que los espectadores entren en comunión con las historias que se proyectan. El dolor por la incomprensión y la lucha por ser uno mismo.
Una nueva generación de espectadores respaldan el éxito de las cintas. Hollywood apuesta fuerte, abre sus puertas al tema lgtb de manera serena pero conociendo el poder mediatico de los valores que exporta a todo el mundo.
GAnYmedes ha seleccionado un articulo que repasa la presencia del colectivo en la gala de los Oscars a traves de su historia.
En la comedia In & Out Matt Dillon, en el papel de un actor, recibía un Oscar por encarnar a un personaje homosexual. En el discurso posterior, le agradecía a su profesor (Kevin Kline) la inspiración prestada y, al mismo tiempo, daba a conocer a todo el mundo, incluido su sorprendido maestro, que éste era gay.
Quizá Phillip Seymour Hoffman, Heath Ledger o Felicity Huffman desencadenen una situación similar en la próxima edición de los Premios de la Academia, el domingo 5 de marzo, y en la que éstos podrían alzarse con un Oscar por sus papeles de homosexuales, los dos primeros, y transexual, la actriz.
2005 fue un año en el que numerosos actores y actrices tuvieron ocasión de demostrar su versatilidad interviniendo en filmes donde actuaron en papeles de las más variadas inclinaciones sexuales. Hoffman se convirtió en el escritor homosexual Truman Capote, años después de haber sido el vecino travesti de Robert De Niro en Flawless, Ledger fue el amante de Jake Gyllenhaal en Brokeback Mountain, Huffman se transformó en un transexual en TransAmerica, y Cillian Murphy y Peter Sarsgaard pasaron de sus sendos papeles de psicópatas en Red Eye y Flightplan a convertirse en un travesti el primero, y en un escritor homosexual, el segundo, en Breakfast at Pluto’s y Dying Gaul, respectivamente.
Por supuesto, no se trata de una novedad. Hace tres años fueron nominadas películas con personajes similares como The Hours, Frida y Far From Heaven. En 2000, Hillary Swank ganó su primer Oscar por Boys Don’t Cry. Dos años antes, Gods and Monsters, que recreaba la vida del director de Frankenstein, el homosexual James Whale, ganó el premio al Mejor Guión Adaptado. En 1995, The Adventures of Priscilla, Queen of the Desert fue recompensada con un galardón al Mejor Vestuario. A mediados de los años 80, My Beautiful Laundrette, que mostraba en pantalla una relación interracial entre un joven pakistaní y otro inglés, fue nominada al Mejor Guión Original.
Actores como Tom Hanks (Philadelphia), Charlize Theron (Monster), William Hurt (The Kiss of a Spider Woman), Bruce Davison (Longtime Companion), Tommy Lee Jones (JFK), Greg Kinnear (As Good As It Gets), Jaye Davidson (The Crying Game) y Chris Sarandon (Dog Day Afternoon) han recibido nominaciones y hasta Oscar, en el caso de los tres primeros, por dar vida a gays, lesbianas o transexuales. Y si retrocedemos hasta 1970, aparece Midnight Cowboy, que ganó tres premios, incluyendo el de Mejor Película y en la que Jon Voight y Dustin Hoffman formaban una amistad que iba más allá de lo habitual.
Pero lo que destaca de esta edición de los Premios de la Academia es la aceptación por parte del público de una película como Brokeback Mountain, con sus escenas de besos apasionados entre dos hombres.
“Se trata de una historia de amor con un atractivo universal”, reconoce Carlos Macías, gerente de Medios de Comunicación de la Alianza Gay y Lésbica Contra la Difamación (GLAAD, por sus siglas en inglés).
Un miembro de la Academia y ejecutivo de uno de los estudios de Hollywood, en condición de anonimato, aseguró a La Opinión que “la película, que va a ganar el Oscar, ha costado 13 millones de dólares y va a recaudar más de 200 millones en todo el mundo. Es un ejemplo de cómo el cine puede, con una historia sencilla, transformar a todo tipo de espectadores”.
Hasta ahora, el filme de temática homosexual de más éxito era Philadelphia, con alrededor de 200 millones de dólares acumulados en todo el mundo, pero en el que los dos amantes protagonistas, Tom Hanks y Antonio Banderas, nunca se besaron abiertamente en la pantalla.
Prueba del atractivo universal de la película con Jake Gyllenhaal es la proliferación de bromas que inundan los programas de televisión y las páginas de internet. Recientemente, David Letterman dio a conocer “Diez formas para saber si eres un vaquero gay”; en www.youtube.com se puede encontrar un nuevo montaje de Back to the Future donde Michael J. Fox muestra su amor por Christopher Lloyd, mientras que en www.liquidgeneration.com Top Gun es presentada como un romance entre Tom Cruise y Val Kilmer.
Ahora bien, el hecho de que tanto Hollywood como el público acepten películas de estas características no significa que éstos sean tan abiertos a aceptar estrellas de cine abiertamente gay. “No creo que la sociedad esté preparada para que los actores puedan hablar del tema y, al mismo tiempo, seguir recibiendo buenos papeles”, asegura Macías.
Para el miembro de la Academia, “si un actor con atractivo para el público femenino decide salir del armario, eso, según Hollywood, destruirá la fantasía y, por lo tanto, el atractivo comercial del actor”.
Así es muy poco habitual conocer la verdadera identidad sexual de algunos actores, salvo contadas excepciones como Ian McKellen (The Lord of the Rings) o Rupert Everett (My Best Friend’s Wedding), que han reconocido públicamente su homosexualidad. En cambio, numerosos guionistas, productores y directores no tienen inconveniente en hablar de sus preferencias homosexuales en público; tal es el caso de los productores Scott Rudin (The Hours) y Craig Zadan y Neil Meron (Chicago), de los directores Bryan Singer (X Men) y John Waters (A Dirty Shame), y de los guionistas Tony Kushner (nominado al Oscar este año por su labor en Munich) y Bill Condon (ganador del mismo premio por Gods and Monsters).
En cualquier caso, falta ver si el éxito de Brokeback Mountain y los posibles Oscar a Philip Seymour Hoffman y Felicity Huffman causarán la llegada de más películas con personajes e historias homosexuales.
“No cabe la menor duda”, asegura Macías. “Gracias a Brokeback Mountain los estudios se han dado cuenta de que se pueden contar historias poderosas y atractivas con personajes gay”.
Pero para el miembro de la Academia, “ahora la percepción será que películas con temática gay van a funcionar cuando no tiene que ser así. A Brokeback Mountain le seguirán imitadores pero, como suele suceder, ninguno tendrá su mismo impacto. ¿Cuándo van a entender los productores que para tener éxito hay que arriesgarse y ser el primero en tocar temas comprometidos antes que se demuestre su comercialismo?”.
De este modo, la mayoría de los estudios siguen evitando el tema (sólo Warner Bros. tiene en fase de preparación The Mayor of Castro Street, de Bryan Singer, sobre la vida de Harvey Milk, el primer alcalde gay de San Francisco), y en la televisión, Will & Grace emitirá su último episodio el próximo mes de mayo.
Josep Parera
Especial para Espectáculos
15 de febrero de 2006
Fuente: La Opinión